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domingo, 30 de mayo de 2010

El Cerro San Pedro


Según llegamos a El Vellón nos empieza a llover, lo habíamos visto venir cuando nos escapábamos del curro. Decidimos saldar una cuenta pendiente, el Cerro San Pedro.


Llevábamos tiempo con el cosquilleo de subir frenéticamente a esos peñascos.


Desde el aparcamiento de El Vellón cogimos carretera hacia Guadalix de la Sierra y de hay a Colmenar Viejo.


Antes de pasar el puente del AVE nos detuvimos, habíamos encontrado la vertiente perfecta.


Nos cogimos las cosas y para arriba.


Pronto habíamos cogido altura, el coche ya casi no se divisaba, pero cada vez se apreciaba mejor la cortina de lluvia que teníamos en frente.






El camino hacia la cima ofrecía muchas posibilidades.


¿Por donde subiremos?


Cogimos aire, y pronto empezamos a divertirnos de lo lindo.


Ya casi estamos arriba, nos echamos las ultimas carreras.


Desde arriba nos invaden los buenos recuerdos. La pedriza!!!


La Cabrera, con el Pico de la Miel!!!


Y maravillosas vistas...



Para el recuerdo y la historia dejamos nuestras firmas en el libro de registro.


Un saludo y un fuerte abrazo a Pilar Matellano por sus casi 900 ascensiones al Cerro San Pedro. Nos dejas impresionados con tu perseverancia. Tras de ti otros muchos se han unido al reto.


Como no, Juan escribió un preciosa poesía.


Yo mientras hacía fotos, y más fotos. ¡¡Como me gusta!!

 

Seguimos descansando un rato.


Y haciendo más fotos ...


¡¡¡¡Santificada sea la primavera!!!!


Tras el descanso iniciamos una bajada trepidante, llena de saltos, volteretas y demás piruetas, jeje,

Un saludo para TMWMT
de Ricardo Vallés Blanco.

jueves, 18 de febrero de 2010

Pared de Santillana, Sur Clásica: 14-02-2010

¡Qué gran día San Valentín del 2010! San Calentín para algunos san palizón para otros pero, espero, gran día para todos.
La jornada comenzó bien temprano, nos recogimos unos a otros y nos encontramos en la puerta de la pedriza a las nueve de la mañana. Queríamos hacer escalada clásica y nos habíamos planteado ir a La Cabrera, al pajarito, pero nuestro amigo Jorge propuso hacer la sur clásica de la Pared de Santillana, nos describió la vía, miramos en San Google (San Googlín para algunos, jejeje) descripciones y comentarios de otra gente y nos decidimos a hacerla.
El pateo hasta la base de la Pared de Santillana es largo y duro pero también bonito y disfrutón como la vida misma. Se puede tardar mas o menos tres horitas y aconsejamos que vayáis con alguien que lo conozca porque puede ser fácil perderse. Al llegar allí te encuentras con una mole de granito de 120m de altura que te da la bienvenida con dos enormes grietas en diagonal a la izquierda que dan paso a unos 90m de pared rugosa y setas de todas las formas y tamaños… Es una pared especial que recomendamos a todos los recién iniciados en la escalada clásica. Es facilona, el tramo inicial, sobre todo “el pasito” de la primera grieta puede ser de V+, el resto es un V o V- y es todo un quitamiedos.
Éramos cinco e hicimos dos cordadas. Una primera cordada de tres estaba compuesta por Jorge, de primero, y por Andrea y Richard de segundos. Para Andrea éste fue su primer contacto con la roca y no hay foto que describa su cara de satisfacción en la cima. ¡Enhorabuena Andrea! Lo hiciste genial y esperamos verte en muchas mas escaladas alucinantes como esta. La segunda cordada éramos Krisp y yo (permitidme que ahora hable en primera persona) y yo llevaba la idea de hacerla de primero pues hacía mucho tiempo que quería enfrentarme a mi primera gran pared en clásica.
Pedí a la primera cordada que no dejaran nada de material, tan solo dos friends en los pasos clave de la grieta inicial “porsiaca” porque ya se sabe que “Mas vale un porsiaca que cien penseques” (Excursionista anónimo, Circo de Gredos, Octubre de 2009). Metí mas cacharros (3 o 4 friends) y creo que voy cogiendo soltura al hacerlo y, sobre todo, confianza y seguridad. Me costó un poco “el pasito, tuve que pararme y decirme a mi mismo que era muy fácil y que en deportiva había hecho cosas mucho más difíciles y lanzarme otra vez a sacarlo. Salió ese paso, salió el siguiente y de repente me vi en una pared vertical llena de setas que hacían la progresión fácil y divertida, muchos bailes de pared, bastantes pie-manos y sobre todo mucho, mucho patio.
El primer largo son 60m (hay gente que hace una reunión al final de la grieta, nosotros llegamos hasta la repisa de en medio) y para montar la reunión en la repisa hay una chapa y dos setas estupendas.
El segundo largo me resultó especialmente intenso, no físicamente sino psicológicamente, pongamos que fueran 55m en los que solo tuve oportunidad de poner cuatro seguros. Haciendo un análisis de la situación mientras escribo estas líneas recuerdo que el primer seguro lo puse a pocos metros de la reunión (y me dijo Krisp en la cima que pocos metros después de haberlo superado se soltó el lazo de esa seta) el segundo seguro lo puse a unos seis metros del anterior y el tercero a unos 8 o 10 metros del segundo. La intensidad a la que me refiero la puso el cuarto seguro, me explico. Seguía subiendo y a unos 8 o 10 metros del tercer seguro decidí intentar poner el cuarto en una seta que era mas o menos válida solo que al ponerlo y empezar a subir se soltó, lo cogí al vuelo y decidí que ese no era buen sitio para dudar y había que seguir subiendo. Unos cuantos metros mas arriba encontré otra seta molona pero no hubo manera, no tenía suficiente rebaba y el lazo no se quedaba, sin dudarlo seguí subiendo y subiendo de seta mala en seta mala hasta que, de repente, se me ocurrió mirar hacia abajo para tantear el peligro de una potencial caída. Al no ver la tercera cinta que yo había puesto me dí cuenta de que una caída desde ahí era mortal de necesidad. ¿Cuánto habría? ¿20 o 25 metros? ¡Joder! ¿Y por qué no había una seta que me dejara poner bien un lazo? ¡Mierda! ¡Joder! ¡Joder! ¿Ahora que hago?
La intensidad de la que hablaba la pusieron esos 10 segundos de pánico, el mirar hacia abajo y ver claro el camino hacia la muerte pero sobre todo el mirar hacía arriba y tener claro cual era el camino hacia la vida…
Divisé un cuerno salvador a unos cuatro o cinco metros de donde yo estaba pero la pared, y mi instinto de supervivencia, me obligaron a desplazarme lateralmente en busca de mejores agarres. Nunca un pie-mano me había dado la vuelta al corazón pero éste fue de infarto, un paso más, dos, tres, cuatro… y por fin me cogí de tan ansiado cuerno de roca ¡Que rico! Magnífico, rugoso, con rebaba. Excelente para mi cuarto seguro… Respiré hondo, elegí bien el anillo a utilizar, lo puse con cuidado, lo ajusté bien con una gaza para que fuera imposible que se saliera al seguir subiendo y por fín puse mi cinta y me chapé. ¡Que alivio, que seguridad y que sensación de vida en aquel momento y ahora mientras lo recuerdo!
Desde ese punto y con tan buen agarre en mis manos conseguí asomarme y divisar el anterior anclaje. Puede que hubiera mas de 30m hasta él. Al asomarme me vieron los compañeros de la primera cordada y me sacaron una foto en vertical hacia abajo y entre las setas. Seguí subiendo y no paré hasta llegar a la reunión, los últimos 10 o 15 metros fueron sencillos, tranquilos, bailarines, disfrutones y seguros. Coger la Daisy, chaparme, sonreír y chillar:
¡REUNIÓN!
Vuelvo a ponerme en la piel de todo el grupo. The Mountain Weekends Mad Team lo formábamos en aquel momento y como ya he dicho antes Jorge, Richard, Andrea, Krisp y Juan. Recogimos todo el material, vimos al helicóptero de la CAM dando vueltas por allí, a nuestra altura o menos, disfrutamos de unas vistas espectaculares de la parte alta de la pedriza, todo nevado… ¡Era tan bonito! Pero se nos echaba el tiempo encima. Eran alrededor de las cinco de la tarde y sabíamos que nos quedaban dos o 3 horas de luz como mucho y éramos conscientes de lo que nos quedaba por andar. La bajada no fue fácil ya que era cara norte y había bastante nieve. Recogimos el material abajo, deprisa y corriendo y nos lanzamos a andar. Juan metió mucha prisa, a veces se pone muy pesado pero ciertamente la última media hora la hicimos totalmente a oscuras aunque ya por camino bien conocido. Al llegar al parking estábamos tan cansados que ni nos paramos a tomar la típica cerveza, decidimos ir a un sitio mas tranquilo a Manzanares así que nos montamos en el coche y, doce horas después de haber entrado, salimos de La Pedriza.
Jornada memorable para TMWMT
Pd: tenemos que subir unas cuantas fotos...