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viernes, 30 de diciembre de 2011

Almanzor - Canal Este en solitario - 29-12-2011

 Estoy sentado junto al ordenador. Me da miedo levantarme a cualquier cosa porque tengo calambres y unas agujetas horribles. Ayer me pasé.

04:00 - Suena el despertador y cuando volvió a sonar a los cinco minutos ya estaba vistiéndome y ya tenía todo listo

04:20 - Me monto en el coche.

06:37 - Llego al parking de la plataforma. Cero grados, ni frio ni calor.
Preparo el macuto con:
      o Varias cintas exprés, un ocho, tres o cuatro anillos de cinta de varios tamaños, dos fisureros grandes y un excéntrico muy grande y todo atado a mi arnés.
      o Una cuerda de 50m
      o Dos piolets técnicos,
      o Crampones
      o Botiquín
      o Abrigo grande y ropa (guantes, braga, etc…)
      o Gafas de sol
      o Agua, donetes y frutos secos

07:00 - Salgo del coche con todo listo y a andar.

08:47 - Ya se ve mejor y llego a la Laguna. Está totalmente helada y hay una huella que va por encima hasta el refugio.
Caminar sobre las aguas y desarrollar software es fácil si tanto las aguas como los requisitos están congelados.

09:00 - Como algo en el refugio. Un donete o dos y un buen trago de aquarius. Sigo a tres que van hacia el Almanzor.

10:00 - He llaneado hasta el comienzo de la canal. Me pongo guapo, me coloco el arnés, ordeno un poco el material y dejo la cuerda perfectamente enrollada con el medio a mano por si acaso tengo que hacer un rapel de emergencia. Comienzo a trepar.



11:05 - Después de una divertida y expuesta trepada estoy en la cima. Intento llamar pero hace tanto frío que el móvil no responde. Los tres chicos de antes bajan antes que yo.




12:40 - Cervecita en el refugio con los tres chicos de antes.

13:00 - Andando encima de la Laguna Grande. Me tomo mi tiempo, hago mil fotos sin prisa, me acabo mi cervecita de paseo…








15:40 - Llego al coche derrotado, he parado un montón de veces, me duele todo. ¡Qué dura es la vuelta!

16:10 - Me muero de sueño, no puedo conducir así. Echo una mini siesta y me tomo después un café.

18:30 - Atascazo brutal en la A6… ¡Odio Madrid joder!

19:30 - ¡Por fin en casa!4


Hoy estoy roto.



Este paseo se lo dedico a mi padre que está malito en el hospital. Aunque estuviera tan lejos no me separé de ti ni un instante, te llevo agua de la Fuente de los cavadores, la verdadera fuente de la eterna juventud.



martes, 26 de julio de 2011

Ascensión nocturna al Almanzor

 ¿Qué se puede decir de una ascensión nocturna?

Pues lo primero es que no hay que tomárselo a broma y que puede llegar a ser peligroso si la climatología cambia o si sucede cualquier imprevisto. Hay que ser muy precavido y estudiar la ruta, si es que no se conoce, con antelación. También se deben buscar noches despejadas y con la luna en fases cercanas a la luna llena para aprovechar al máximo su luz.

Lo segundo que hay que decir es que si todo sale bien puede llegar a ser muy agradecido. Si alguna vez has visto un amanecer desde la montaña más alta de los alrededores sabrás que se sienten de una forma especial. El amanecer del domingo 17 de Julio de 2011, desde el vivac que hay junto a la cima del Almanzor, fue, como demuestran las fotos que hay más abajo, bastante especial.

Cae la noche de camino a la plataforma de Gredos. Hay poco tráfico y llegamos tranquilamente, sin ninguna prisa, a eso de las 11 y media de la noche. Justo pasada la media noche ya teníamos las mochilas listas, cerramos el coche y comenzamos a andar. LA luna aún no iluminaba la plataforma ni el camino de subida pero su luz sí que iluminaba las cimas que quedaban al alcance de nuestra vista.



No hay mucho que decir del camino hasta el refugio Elola. Nos llevamos algún susto con alguna cabra a la que despertamos y asustamos nosotros al pasar prácticamente a su lado en el alto de los barrerones. En la bajada a la laguna grande nos sorprendió también la cantidad de ranas o sapos y salamandras que había junto al camino, anfibios nocturnos prácticamente invisibles de día a los que tuvimos que ir esquivando a menudo buena parte del camino.



Llegamos al refugio a eso de las dos y media de la madrugada e hicimos un descanso. Había unos chavales en la laguna, junto al refugio, de juerga. Quizá si hubiera habido más silencio, como la noche estaba tan bonita, nos hubiéramos quedado allí mismo tumbados viendo las estrellas pero las risas y el ruido de esas voces nos empujaron a seguir subiendo.



No es tan fácil, por mucho que ilumine la luna, seguir un camino de montaña, aun estando tan marcado como lo está la subida normal al Almanzor. Además, a ratos la niebla venía, lo oscurecía todo momentáneamente y tal y como había llegado se iba y volvíamos a ver.

Seguimos poco a poco, de hito en hito, hasta que a eso de las 5 y media de la mañana afrontamos la última subida de la portilla del crampón y más o menos a las 6 estábamos a los pies del corredor oscuro que sube entre las dos cimas.

En ese punto, como aún estaba un poco oscuro y la línea de trepada no estaba muy clara, nos atamos y subimos en ensamble. Sin ningún problema asomamos, por fin, a la cima, y nos sorprendimos, metidos en los sacos desde el vivac que hay en la segunda cima, con un precioso amanecer sobre un mar de nubes que cubría todo el circo y la sierra de Gredos.

















Poco después llegaron a la cima los más madrugadores mientras nosotros seguíamos perreando al sol de la mañana. El mar de nubes fue abriendo y nosotros nos fuimos desperezando y a eso de las 11 de la mañana recogimos nuestros bártulos, nos hicimos un par de fotos en la cima y nos bajamos.






La bajada fue dura, hacía mucho calor y nos dolían las plantas de los pies. La subida desde la laguna hasta el alto de los barrerones fue, como siempre, el peor tramo. Desde ahí, un último vistazo al circo, un traguito en la fuente de los cavadores y de vuelta al coche hasta la plataforma de Gredos.



¡Gran excursión la nocturna al Almanzor!