Juan, como un campeón, preparó todo el material el día antes para evitar el estrés de última hora y salimos hacia Gredos desde Madrid a eso de las 6:15. Llegamos a la plataforma unas horas más tarde, tras una plácida siesta por parte de Richard mientras Juan se deslizaba a gran velocidad por los asfaltos...
Una vez allí, nos preparamos junto con los demás montañeros, todos ellos muy madrugadores tal y como mandan los cánones. La nieve nos saludó desde la misma plataforma y confiados, empezamos con el paseo hacía el Refugio de Elola. Pasado el puente que cruza el río para ascender la última pala antes de bajar al Circo de la Laguna tuvimos que ponernos los crampones puesto que aún era muy temprano y la nieve estaba helada; esto no les ocurriría a los domingueros que se pasasen por allí a la una de la tarde a tirarse en trineo. Garantizado.
Sobre las 10:00 llegamos a la Laguna Grande, tuvimos suerte ya que pudimos cruzarla porque estaba completamente helada. Fuimos los primeros en hacerlo y detrás nuestro cruzó mucha más gente. Una vez allí, buscamos un sitio “protegido” para montar la tienda. Tanteamos unas rocas pero no pudimos cavar en condiciones, localizamos un iglú pero era demasiado pequeño y al final, cerca del refugio, nos apoderamos de un agujero que ya estaba hecho en la nieve y montamos allí nuestra tienda. Dejamos en ella todo el material de dormir y la comida y nos preparamos las mochilas con lo necesario para el ataque pudiendo comenzar con la ascensión.
La ascensión en general es bastante más agradecida que en verano, ya que todas esas rocas que hacían que se resintiesen nuestras rodillas estaban tapadas con una capa uniforme de nieve y hielo. Paso tras paso, la inclinación se acentúa y vamos dejando gente atrás ya que aunque no somos unos machacas en el fondo hemos venido a entrenar y dar lo mejor de nosotros mismos.
Al llegar al final de la Portilla, nos encontramos con una gran sorpresa; una de esas lecciones que te da la montaña y de las que uno tiene que estar agradecido de que sucedan en momentos controlados. El supuesto tramo fácil, o al menos eso pensábamos nosotros, no iba a ser un paseo ni mucho menos, y es que el viento arreciaba con fuerza y convertía en hielo lo que ese sol, tan espléndido que nos acompañó durante todo el día, acababa de derretir...
Contábamos con una trepada más o menos agradable hasta la cima, creíamos que sería mucho más complejo pero en mejores condiciones que la Portilla del Crampón pero no fue así... Ante nosotros se alzaba un tobogán de hielo color turquesa y roca helada que llegaba, hacia arriba, hasta la cima del Almanzor, y hacia abajo hasta... no se... ¿El campanario de la Iglesia de Cepeda? ¡Había un resbalón mortal!
La bajada fue amena, dura para las rodillas y para las plantas de los pies pero buena. Roberto nos contó que es guía de montaña y nos invitó a llamarle algún día para mejorar nuestra técnica de alta montaña; puede que lo hagamos ya que, hablando en serio, nos vimos muy flojos técnicamente. Hemos pensado en practicar más la escalada clásica y enfrentarnos con desafíos como ese tobogán de hielo y roca, estando bajo la supervisión de un guía experto y no bajo la de nuestras cabecitas locas...
El resumen de esta ascensión puede ser que hemos aprendido que nos queda mucho por aprender y que el Circo de Gredos es una escuela de Alpinismo acojonantemente buena donde se reúne gente de mucho nivel.
Nos empapamos del sabor de Gredos y recogimos, muy a nuestro pesar, la tienda y todo el material, cruzamos la laguna por la huella que nosotros mismos iniciamos la mañana del día anterior y con las piernas medio rotas, anduvimos hasta el principio de la última bajada, retomando las fuerzas por última vez.
A Richard le dolían las rodillas, pero Juan estaba ansioso por quemar un poco más de energía en un último apretón y decidió que, como la última vez, esa bajada de vuelta al parking la iba a hacer corriendo y así lo hizo. Se apretó bien el macutazo (¿¿20 kg?? fácilmente) y echó a correr, no parando hasta el puente de piedra que hay ya casi en el parking... y disfrutó de lo lindo mientras lo hacía..
¿Cuanta energía hemos quemado? No la suficiente pues tenemos ganas de más y sólo es lunes. ¿Cuánto hemos aprendido? Es difícil saberlo porque cuanto más sabemos más nos damos cuenta de lo mucho que nos queda por aprender. ¿Cuando vamos a volver? Pues es difícil saberlo pero esperamos que pronto. Ojalá venga otra ola de frío que mantenga durante algún tiempo más el Circo de Gredos tan bonito como lo han podido ver nuestros ojos este fin de semana y podamos ir más veces a seguir aprendiendo y a superarnos a nosotros mismos una vez más.
Para terminar recomendamos a los caminantes, montañeros, alpinistas e incluso a los inconscientes domingueros que se acerquen a la Venta de la Rasquilla y pidan una sopa Castellana. ¡Es mano de Santo!
Aquí os mostramos el recorrido realizado.
Saludos
TMWMT
The Mountain Weekends Mad Team
PD: A este post le queda mucha edición de momento y le faltan fotos... Ya iremos trabajando sobre él pero ya se aceptan comentarios.
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