Mostrando entradas con la etiqueta Zermatt. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Zermatt. Mostrar todas las entradas

miércoles, 16 de julio de 2014

Expedición al Matterhorn 2014


Durante la última semana he trascrito el relato de nuestro viaje, relato que he escrito durante las muchísimas horas de coche que supuso el retorno a casa. El relato ha gustado mucho y he recibido mensajes tando de amigos y familiares como de contactos, amigos de amigos, de Facebook, dándome, dándonos, la enhorabuena por la expedición y diciendo que les estaba encantando el relato, diciendo que era muy personal y que era como estar viviéndolo con nosotros. Para mí ha sido un placer poder compartir todas estas vivencias y sensaciones con cualquiera dispuesto a leerlas además dejando constancia escrita de todo lo que hemos vivido nuestros recuerdos quedarán aquí para siempre, para disfrute de todos, incluido yo mismo.

Desde aquí cualquiera podrá acceder a cada uno de los "fascículos" de este relato.

Que lo disfruten tanto como lo hicimos nosotros.

domingo, 13 de julio de 2014

Expedición al Matterhorn 2014. RUMBO A CHAMONIX

04/07/2014

Desayunamos muy tranquilamente y sacamos y ordenamos todo, desmontamos la tienda y volvimos a cargar el coche (tetris mode on), pagamos el camping y cogimos carretera hacia Chamonix.

En la frontera con Francia nos volvieron a parar. ¿He dicho ya que el coche de Borja es muy cantoso? Nos sacaron del coche y revolvieron todo de muy malas maneras. Nos hicieron scarnos todo de los bolsillos y el colmo fue que un gendarme que se había puesto unos guantes estuvo inspeccionando un trozo de barrita energética que estababa pegado dentro de su propio envoltorio en mi bolsillo (llevaba allí unos días) "Que no, no es una droga nueva coño, es una puta barrita energética". En fin, un coñazo, pero como para ponerse a discutir... Y después de esperar un buen rato mientras comprobaban nuestros datos nos devolvieron nuestros pasaportes y seguimos.

Llegamos a Chamonix, al Camping Les Arrolles, montamos nuestro chiringo, nos dimos un paseo por allí, cenamos unas pizzas y miramos la meteo en la casa de guías y vimos que al día siguiente daban malo porla mañana pero luego despejaba hasta el domingo por la tarde, lo cual nos daba toda una noche y una mañana para nuestro plan del Mont Blanc. ¡Perfecto! Justo al llegar otra vez al camping se puso a diluviar. ¿Es que acaso nos persigue la lluvia?

viernes, 11 de julio de 2014

Expedición al Matterhorn 2014. ASCENSIÓN AL BREITHORN

03/07/2014

Suena el despertador. Tengo una ligera resaca... ¡Pero ni resaca ni hostias!, hoy nos vamos a subir un par de cuatromiles por lo menos. Nos da igual que sea fácil o difícil, vamos a hacer alpinismo, ¡leche!, a caminar encordados por el glaciar y a llegar a la cumbre para observer un rato el mundo desde allí.

Cogimos el taxi y luego el teleférico tras esperar una cola considerable y después otro teleférico hasta el glaciar. Allí nos atamos, hacía un día espectacular y había muchísima gente con nuestras mismas intenciones, escalar el Breithorn, ya que está considerado uno de los cuatromiles mas fáciles de Los Alpes, si no el que más. La verdad es que tras estar casi cinco días a una altura considerable estábamos bien aclimatados y yendo a un ritmo fuerte adelantamos, no sin esfuerzo, a varias cordadas. En plena cuesta arriba, iba yo el primero del grupo, me puse a adelantar a un grupo cuyo primero de cordada iba asfixiado y, el muy capullo, al ver que le iba a adelantar aceleró el ritmo y casi me revienta el pecho del esfuerzo... Pero ahí se quedaron. (¡Joder! si entorpeces la marcha de otros alpinistas porque te falta fuelle échate a un lado, adelantar por fuera de la huella supone el triple de esfuerzo)

La cresta de los Breithorns es espectacular, hay unas vistas increíbles con el glaciar a un lado y el valle al otro. Hicimos dos picos, el Breithorn Oriental y el Central. Yo me solté y seguí un poco hacia el siguiente pero como iba yo solo, al encontrarme con un paso demasiado expuesto como para ir sin asegurar, me dí la vuelta.
El Castor 
 El Pollux
 El Breithorn Central
Un descanso entre los Breithorns

Bajamos pronto y al ver que los siguientes días daban mal tiempo pero al siguiente bueno decidimos ir a Chamonix a intentar el Mont Blanc por la ruta de los cuatromiles.

(Juraría que había alguna foto muy guapa en esa cresta, creo que la hizo Bomber con el móvil... la tengo que buscar)

Expedición al Matterhorn 2014. CONDICIONES INVERNALES EN JULIO

01/07/2014

Durante la noche ha vuelto a nevar y hay varias nubes retorciéndose violentamente alrededor del Cervino. Estábamos encerrados en la tienda cuando empezamos a oír helicópteros, nos asomamos y vimos a dos helicópteros a la altura de Solvay pero fuera de la nube, a una distancia prudencial, por lo visto los polacos no eran capaces de bajar de allí, cosa que no me extraña, llevo seis meses mirando a diario las web cams que apuntan al cervino y puedo asegurar que tenía más el aspecto de enero o febrero que de julio. Ricardo ya nos había dicho el día anterior que él, en esas condiciones, no tenía la intención ni de intentarlo, la ruta, en condiciones ideales, está catalogada como AD (Algo Difícil) pero ahora mismo el grado, suma de factores como la técnica necesaria, la exposición y las posibles consecuencias de una caída, se acercaba más bien a un MD+ (Muy Difícil superior) o incluso a un ED (Extremadamente Difícil).

Durante la mañana los helicópteros intentaron acercarse varias veces, alguno se metió en la nube pero pensamos que no los consiguieron sacar de allí. 

Después de comer mejoró un poco el tiempo y a pesar de lo que les había pasado a los polacos Borja y yo decidimos escalar un poco para reconocer la vía e, incluso, subir a Solvay si podíamos y lo veíamos factible y de forma segura.

Llegamos al comienzo de la vía y allí seguían  los bastones de los polacos. Sin nieve aquello hubiera sido un paseo emocionante y divertido pero los 20 o 30 cm de nieve que había sobre cada repisa hacían de cada paso algo arriesgado y de un posible resbalón una caída mortal por un tobogán de hielo interminable...

En fin, nos subimos las primeras maromas (cuerdas fijas) y ya la cosa prometía. Crampones obligatorios antes de empezar, pasos comprometidos y trepadas exigentes y expuestas. Cada paso que daba pensaba en dos cosas, en lo difícil que iba a ser dar ese paso a la bajada, seguro que más que a la subida, y en Gema, en las ganas que tenía de volver a verla y en lo que una mi muerte supondría para ella... Suelo evitar conscientemente esta clase de pensamientos negativos pues nublan la mente y no le dejan a uno actuar con seguridad pero la realidad en la que estaba inmerso en ese momento era más fuerte que mi sangre fría... Pero me concentré todo lo que pude en lo que estaba haciendo.

(Y aquí Ricardo nos perdió de vista y ni Borja ni yo llevábamos cámara)

Tras diez minutos y varias trepadas en mixto era consciente de que no iba a ser capaz de mantener ese nivel de concentración, subir subíamos, estoy seguro de que hubiéramos llegado a la cumbre, pero de vez en cuando, al mirar hacia atrás o hacia abajo y ver nuestras huellas dudaba, dudábamos.... ¿Seguimos? - "La vuelta va a ser una locura y no hemos hecho más que empezar." - "Venga, sigamos hasta aquella repisa, a ver si mejora..." - Y así seguimos durante media hora, concentrados en cada movimiento, en cada paso, hasta que llegamos a un sistema de repisas encajonado en un diedro de unos 30 metros de alto. Insisto en que lo hubiéramos subido pero... ¿Hubiéramos podido bajarlo también?

Si la cumbre hubiera estado cerca en ese momento nos hubiéramos atado y la hubiéramos alcanzado pero llevaríamos ascendidos unos 100 metros de los mas de 1000 que tenía la ruta. Nos planteamos atarnos y subir en ensamble y, durante unos cinco segundos lucharon a muerte nuestra ambición y la prudencia... Y ganó la prudencia. 

Y menos mal que ganó la prudencia porque la vuelta me costó, Borja tuvo que ayudarme a destrepar una fisura llena de hielo de unos tres metros de alto que ya me había costado lo mío subir y que yo solo no hubiera sido capaz de bajar, destrepamos las maromas y nos metimos en la tienda exhaustos.


Sólo había pasado una hora y media desde que habíamos salido a reconocer la vía. Hablamos un buen rato sobre lo que habíamos visto y sentido al escalar y al destrepar y sobre cómo pensábamos que iban a evolucionar las condiciones y, cerca del anochecer, sabiendo que hacían falta muchos días, quizá semanas, para que la vía volviera a estar en condiciones, decidimos recogerlo todo y bajar a "nuestro hogar".

Desmontamos el chiringo y bajamos cargados como auténticas mulas hasta la caseta. Llegamos sudando como pollos, empapados por dentro y por fuera así que volvimos a encender la estufa, cenamos y nos tomamos el asunto con humor. Bromeamos un poco sobre lo mal que olíamos y nos echamos unas buenas risas. "¡Joder chicos, " - dije - "Mañana me voy a quitar los gallumbos como cuando quitas el papel a una magdalena!"
No puedo hablar por los demás, sólo por mí, me sentía mal, es difícil de explicar... Cuando me propongo algo en serio hago lo que sea por lograrlo, pocas veces me he propuesto algo en serio y no lo he conseguido, me sobran dedos en una mano, y ésta era la segunda vez que el Cervino me negaba su cumbre. No era una derrota, no me sentía derrotado por el Matterhorn, no, era frustración, desilusión más bien, no sé, había dedicado innumerables horas a planificar el viaje entre otras cosas mirando el histórico meteorológico que indicaba que Julio era le mes con menos precipitaciones del año... En fin, hay sitios a los que preferiría no volver, sitios a los que me gustaría hacerlo y sitios a los que tengo o debo volver. Al Alpamayo tengo que volver con Fran, no sólo porque se lo prometí sino porque lo deseo y al Cervino tengo que volver porque alcanzar su cumbre es una de las cosas que tengo que hacer antes de morir. (Debería formalizar ésta lista)
Y pudiendo haberme dejado consumir por estas sensaciones y haberme amargado en un bucle infinito decidí no hacerlo, trasladé mis pensamientos a mi casa, junto a quien yo más quiero... 

Dormí plácidamente.

Expedición al Matterhorn 2014. LUGARES PRIVILEGIADOS

30/06/2014

A primera hora de la mañana abrí el ojo, descorrí una manta que habíamos puesto tapando la ventana y vi que había en el suelo una fina capa de tiene el cielo cubierto aunque ya no nevaba. Serían las 6 de la mañana. Todos dormían. Tenía ganas de salir a darle patadas a algo y de chillar y cagarme en todo... Pero cerré los ojos y me volví a dormir.

Un buen rato después me despertó la luz, descorrí la manta otra vez y me cegó el resplandor del día. ¡Eh! ¡Está totalmente despejado! - Chillé - ¡¡Vamos vamos!! Salimos a mirar y ya casi no había nubes. Mientras desayunábamos a toda prisa fueron apareciendo por allí distintos grupos de turistas japoneses paseando y aprovechando el buen tiempo. Nosotros nos animamos, claro, recogimos "nuestro hogar" y tiramos "parriba". 

La nieve había asentado bastante y nos cruzamos a gente caminando por nuestra huella del día anterior, incluido el tramo de trepada que hicimos para evitar aquel nevero con riesgo de alud. Al llegar al refugio había dos obreros justo donde habíamos dejado los cacharros y fliparon al ver de dónde y qué sacábamos porque no lo habían visto y eso que lo habían tenido delante toda la mañana. Lo echamos al macuto y seguimos andando por la cresta hacía arriba. Al rebasar el refugio me asomé y la nieve había tapado completamente los vivaks, encontrar la mochila iba a ser, por lo menos, divertido, pero primero teníamos que montar nuestro chiringuito.


Seguimos subiendo y como no encontramos ningún camino claro para bajar a los vivaks, tras valorar varios sitios, decidimos acampar en un alto que hay muy cerca de la base de la pared, justo junto a un hermoso cartel de prohibido acampar porque de esa zona sacaba agua potable el refugio. Como estábamos solos y el refugio estaba cerrado pensamos que si éramos limpios y nos alejábamos mucho para hacer nuestras necesidades a nadie tendría por qué molestarle ni afectarle si acampábamos allí. Total, que montamos nuestro chiringuito y nos fuimos Borja y yo en busca de su mochila. 

Desde arriba apenas quedaban marcas de donde estaban los vivaks pero fijándose un poco si que aparecían formas en la nieve y pude orientarme un poco e intuir mas o menos dónde podía estar. Según empecé a bajar fijé mi atención en uno de los muchos bultos que había en la nieve pero bajé haciendo eses de bulto en bulto sin perderlo de vista, por si acaso. Al llegar a la altura de mi objetivo ya no lo tenía tan claro y sin muchas esperanzas clavé el piolet y tiré de una piedra que había debajo. ¡Joder, va a ser aquí! ¡Que potra! Me puse a cavar y salieron muchas más piedras pero al mirar en el agujero sólo vi nieve. Dudé. ¿Se lo habrá llevado alguien? Me quité los guantes y metí la mano para escarbar un poco más y debajo, lo que toqué, fue mi chubasquero. ¡Uf! ¡Menos mal! Y otra vez: ¡Qué potra! 

Tras dejar la mochila en la tienda me volví a acercar a la base de la vía y volví a ver huellas en la nieve hasta el comienzo de la vía donde además había tres bastones clavados. Alguien, posiblemente tres personas, estaban escalando el Matterhorn. ¿Por dónde estarán? 

Había nubes en el horizonte y en la cumbre y ya era tarde, o son unos cracks o unos inconscientes... Dedicamos el resto de la tarde a ver anochecer, a ver la sombra del Cervino comerse el Breithorn mientras los glaciares de alrededor enrojecían poco a poco y las nubes se acercaban.

Y cayó la noche y de allí no bajó nadie. Hacía mucho frío, tras cenar me metí en el saco y me quedé dormido casi al momento... Al poco rato oí que Ricardo decía que había alguien en la cabaña Solvay y que le habían dado luces. 
Volvamos un poco atrás en el tiempo: ese mismo día, subiendo a montar la tienda, nos cruzamos con un guía italiano que nos dijo que el estado de la vía era sólo para especialistas, eso por un lado, por otro lado Borja estuvo hablando con una pareja de asturianos que bajaban que le dijeron que tuvieramos cuidado con la montaña y que habían visto empezar a subir a dos hombres y una mujer polacos... y el italiano nos dijo también que les había visto ascender muy lentos...
En fin, que los polacos nos hicieron, por lo visto, señas, ráfagas de luces. Ricardo había salido a mear, lejos de donde estábamos para no contaminar el agua del refugio, y esta gente al ver la luz de Ricardo le hicieron ráfagas. No era un S.O.S., parecía un simple saludo, sin más...

¡Buenas noches gente!