miércoles, 3 de junio de 2015

Vietnam: diario de viaje (II)

17-05-2015 - 07:46

No voy a adelantar desde donde escribo hoy, de momento solo voy a decir que no es un lugar muy cómodo para escribir porque se mueve todo.

Bueno, ayer nos bajamos del avión y llovía como si lo fueran a prohibir. Justo antes de salir por la aduana del aeropuerto de Hanoi entregamos los pasaportes, los papeles con nuestros datos, las fotos y la carta para obtener los visados. A los diez minutos nos llamaron y nos devolvieron nuestros pasaportes con su correspondiente visado.

Tras pasar la aduana con el proceso típico, te miran el pasaporte, teclean tus datos en un terminal en el que al momento aparece toda la información que tienen de ti y tras mirarte a la cara un par de veces te dan el ok, lo siguiente era sacar dinero local, VND o "dongs". El cambio es complicado porque un euro son mas o menos 25000 VND lo cual te lleva a manejar millones de VND, otro detalle curioso es que en el cajero como mucho se pueden sacar dos millones de dongs cada vez, unos ochenta euros, lo cuál no significa que no puedas sacar otra vez otros ochenta euros pero es un incordio.

Estábamos Gema y yo peleándonos con el cajero, era nuestra primera vez, cuando se nos ofreció un taxista, supongo que era uno pirata, pero le dijimos que no.

Salimos y fuimos donde los taxis oficiales y el taxista que nos tocó tras hacer una mínima cola salió a negociar con nosotros. 

— Twenty dollars — dijo el taxista. 
— ¡No! — dijo Gema — Three hundred thousand dongs — El taxista sacó una cartulina que tenía con números y señaló con el dedo un 500.000 — ¡No, no! Three, — enseñando tres dedos —Three hundred thousand dongs. 
— Three and fifty — dijo él.
— Ok!

Así que llegamos a un acuerdo por 350.000 dongs (unos catorce euros) para ir a casa de Jose que vive en la zona de mas lujo de Hanoi dentro de un complejo hotelero que poco tiene que ver con el resto del país. De camino entendimos por qué dicen que no es recomendable que los turistas alquilen un coche en este país, un resumen de las normas de tráfico podría ser el siguiente:
  • Las señales de tráfico son orientativas o de adorno al igual que los semáforos.
  • La dirección del carril por el que circulo depende principalmente de hacia donde quiera ir cada uno.
  • Si alguien te molesta o va a chocar contigo solo tienes que tocar el claxon y confiar en que no vais a acabar chocando.
Llegamos al hotel (en adelante la casa de Jose) y desde la recepción nos acompañaron hasta su apartamento, llamamos a la puerta y nos abrió Oli, otro amigo de Jose que había llegado el día anterior. Aquí eran las siete y pico de la mañana pero en nuestros cuerpos eran las dos de la mañana, no sabíamos muy bien que hacer pero nos decidimos, nos duchamos, desayunamos y pedimos un taxi para ir a conocer el centro de Hanoi y siguiendo los consejos que nos dio el de la recepción del hotel le dijimos al taxista que nos dejara junto a la oficina de correos, junto al lago que hay al sur de la ciudad vieja. 

Desde allí andubimos por el parque junto al lago y nos paramos en un puento rojo a hacernos unas fotos. Dos chicas vietnamitas nos pidieron hacerse una foto con nosotros y tras ellas otro chico que también pasaba por allí, por lo visto es habitual para ellos sacarse fotos con occidentales, lógico, nosotros somos los raros.


Seguimos andando hacia la ciudad vieja, llovía un poco y envidiamos los gorros de los lugareños, quizá me compre uno. 


Entramos por fin a la ciudad vieja por una esquina en la que hay una tienda, abierta a la calle, con un montón de mochilas y ropa expuesta colgando de The North Face, un poco más adelante, vimos a un cachorro de perro pintado de color amarillo (¡pobre!) que debía de tener bastante hambre porque se puso a chupar el interior del guardabarros de una moto...

Estuvimos alrededor de dos horas andando por esas callejuelas estrechas. Todas las aceras estaban ocupadas o por muestras de las tienas o por sillas y mesas pequeñas de bares y puestos de comida callejera, las calles, un hervidero caótico de gente andando, bicicletas, "bici-coches" para turistas y algún coche atascado y atascándo el tráfico pero turistas, lo que es turistas, tampoco había tantos, se notaba que éramos la excepción pues llamábamos la atención. Merece la pena ver aquello y me gustaría volver a pasar por ahí antes de volver a España.

 

 

A la que salimos del barrio céntrico en dirección al palacio presidencial y los otros monumentos vimos un perro cocinado en la entrada de un restaurante — ¿Comemos aquí? — dije, porque en realidad tenía buena pinta  — Pero no gustó mucho la idea. 
Gema llevaba un rato quejándose de molestias en la pierna y la cadera, decía que era posiblemente, por las deportivas que llevaba puestas, por suerte yo había echado sus chanclas a mi mochila y se pudo cambiar de calzado. Salimos del ajetreo y entramos en un barrio mucho más tranquilo, con anchas avenidas flanqueadas por parques y con chalets, edificios oficiales y coches de lujo y nos paramos a tomar algo justo a la entrada de ese barrio. El idioma puede parecer un problema pero siempre es fácil encontrar a alguien que farfulle un poco de inglés, ese mismo inglés de la azafata, "chinglis", es decir, inglés con acentazo. Gema se tomó un té, Oliver un chocolate y yo pedí lo mismo que se estaban tomando los de al lado, un café con leche y hielo y un té. 
  
Anduvimos mucho, pasamos junto a la mansión presidencial y estaba prohibido hacer fotos, había policía vigilando, y yo hice una foto como pude, disimulando, luego pasamos junto al mausoleo de Ho Chi Minh y su museo. 

Gema estaba muy molesta, le dolía al andar, así que aflojamos el ritmo y nos dirigimos hacia el museo de la literatura pero en vez de entrar nos paramos por allí cerca en unas mesas de madera de un restaurante y pedimos 3 cervezas. No tenían de comer, sólo bebida, pero hablaron con una mujer que había cerca cocinando en el suelo y ésta nos trajo un menú. Pedimos fideos y carne, pequeños, y nos los trajo junto con dos cuencos, uno con algo rojo que picaba increíble así que sería chilli y otro con algo que parecía ajo picado y que creo que es lo más picante que he probado en mi vida. Me tengo que enterar de que es para llevarme a casa. 
Tras comer pedimos un taxi para que nos llevara a casa de Jose a echar la siesta. Tras descansar un poco intentamos hablar con Alfonso, un amigo de Jose que lleva una agencia de viajes en Hanoi, pero no conseguimos dar con él por teléfono y le mandé un email, al rato se puso en contacto con nosotros David, otro amigo de Alfonso y de Jose y quedó en acercarse mas tarde. Oli y yo nos dimos un baño en la piscina, el agua estaba a veintiocho o treinta grados, era como bañarse en la piscina de los niños, y a última hora vino David, que tiene una agencia de viajes, One More Destination, especializada en Vietnam, Laos, Camboya, Myanmar y Tailandia, y estuvimos organizando con él lo que íbamos a hacer durante los próximos días. Luego nos fuimos a cenar a un restaurante hindú que nos recomendó cerca de donde estábamos. Nos acostamos, derrotados, pero listos para madrugar.

Esta mañana ha amanecido antes de que sonara el despertador, a las cinco y media ya era de día, y tras preparar las cosas y desayunar nos ha recogido una furgoneta grande, la misma desde la que ahora escribo, en ella hemos dado varias vueltas por Hanoi para recoger a otros grupos y a nuestros guías, Hoi y Phu. Vamos dos grupos hacia Vinh Ha Long (Bahía de Halong), unos a hacer una excursión de un día, y otros, nosotros dos días y una noche incluyendo un paseo en kayak.

Como se puede apreciar por mi letra (no voy a hacer una foto, de la letra pero mirad como estaba escribiendo) la carretera es una mierda y el tráfico muy complicado, basta decir que para hacer 150 km vamos a tardar unas 4 horas. El paisaje es bonito entre los tramos entre las ciudades, hay búfalos, y grandes extensiones de campos de arroz en los que suele haber campesinos con el sombrero típico, no obstante Gema es incapaz de mantenerse despierta y va cabeceando y yo, además, me estoy quedando sin tinta en los dos bolis que tenía. 
Ya seguiré escribiendo en cuanto encuentre un boli, voy a dormir yo también un rato.
Pd: tras pasar ésto al blog e ir recopilando fotos tengo que decir que la gran mayoría de las fotos que he puesto aquí y que pondré son de Oli, Óliver VJ, que es fotógrafo en motonube.com.

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