miércoles, 24 de junio de 2015

Vietnam: diario de viaje (VII)

23/5/2015 11:37

Ayer dejé de escribir porque ya nos íbamos y no me dio tiempo a contar nuestro día por Hanoi, me quedé en que habíamos quedado para cenar. 

Salimos y estaba lloviendo, pero nos estaba esperando un taxi al que no le hizo mucha gracia nuestro trayecto de poco más de un kilómetro. Nos dejó en la puerta de un bar en el que estaban Alfonso (que también tiene una agencia de viajes, Travex Vietnam) y Carles, que trabaja en el restaurante Mediterráneo en el centro de Hanoi. Allí nos tomamos una cervecita con ellos y salimos y entramos en el local de al lado, un restaurante indio 100 Tabern creo que se llama.

Al pedir, Carles que pidió por todos nosotros, les dijo: -Sólo es importante una cosa, solo una cosa -- Y lo dijo varias veces -- no cucumber! Ok? I´m alegic- e insistió -No cucumber!-.

Total que, como era de esperar, salieron los platos y todos, todos, todos tenían pepino de guarnición. Por supuesto nos enfadamos y les dijimos que sólo les habíamos pedido una cosa, que vinieran sin pepino. El metre, un indio de piel muy oscura, se puso pálido porque se pensaba que Carles era el dueño del restaurante Mediterráneo. Dijeron que lo cambiaban y Carles les dijo que no valía con quitar el pepino del plato y poner otra guarnición y le dijeron que sí, que sí, ok, ok... y Carles se levantó, se asomó a la cocina y efectivamente estaban quitando el pepino y poniendo otra guarnición. La incompetencia de la gente a veces es demasiado predecible, por suerte lo vio y consiguió que lo acabaran preparando bien porque si no posiblemente hubiéramos acabado en urgencias (si es que aquí hay de eso).

Al final cenamos, y cenamos muy rico, yo probé el chili verde crudo, que pica muchísimo hasta que muerdes una de las pepitas que lleva dentro, momento en el que ni un iceberg apagaría el fuego de tu lengua y tu paladar y se te acaban durmiendo los labios. Si puedo, me voy a traer de vuelta unos cuantos de estos para dárselos a probar a amantes del picante como mi hermano Miguel o mi tía Tere.

Salimos de allí y nos metimos en un sitio donde suelen ir y donde hay música en directo y un micrófono abierto para que la gente toque y cante. Yo no lo pude evitar y en la tercera canción ya estaba sentado en un cajón flamenco, luego chapurreé un poco el piano, intenté tocar Riders on the storm pero me faltaban dos teclas y además ya estaba un poco borracho así que me atoré a media canción, ¡qué rabia!, y luego seguí acompañando y amenizando a un guitarrista con una especie de bongo electrónico con sonidos de batería. Me lo estaba pasando muy bien, pero cuando estaba a punto de pedirme otra copa me di cuenta de que Jose tenía que trabajar al día siguiente. Allí dejamos a Carles y a Alfonso y nos fuimos a dormir.
 
Al día siguiente, ayer, viernes 22, Jose se levantó a las 7 y se fue a trabajar. Nosotros nos quedamos un rato en la habitación decidiendo qué hacer y buscando en internet unos billetes que no conseguimos pagar supongo que por un error en la página web. puesto que lo teníamos claro intentamos hablar con Alfonso pero no nos cogió el teléfono y luego con David, de One More Destination quien nos dijo que lo miraba y nos recomendó coger una SIM de aquí, que cuestan cuatro perras, para estar mejor comunicados.

Desayunamos y nos fuimos al centro a ver una tienda con material de montaña, al oeste del lago y al sur de la ciudad vieja. Allí encontramos una mochilita muy chula para Gema y un buen abrigo de The North Face para su hermano. Aquí en Hanoi la calidad de la ropa y las mochilas es mucho mejor que en Sapa pero los precios son mucho más altos y los comerciantes más difíciles a la hora de regatear con ellos, no obstante conseguimos buenos precios. 

Pasamos por una tienda de electrónica y compramos una tarjeta SIM con teléfono y datos por 160.000 VND, unos 6$, con datos ilimitados a máxima velocidad y 80.000 VND en llamadas, no nos va a dar tiempo a gastarlo ni de coña. Luego pasamos por One More Destination porque nos pillaba de camino al templo de la literatura y dejamos medio cerrado lo de los billetes con David. La idea es volar a Phu Quoc, al sur oeste del país, que está poco explotado para el turismo occidental pero que suele ser destino vacacional de la gente pudiente de Vietnam. Allí nos gustaría bucear un día, ver la isla en moto otro día y volar al centro del país para ver Hue y Ho Ian, así que David se quedó buscando precios y nosotros nos fuimos al museo de la literatura. En la entrada del museo había dos mujeres preparando fruta con picante y quisimos probarlo... le preguntamos cuanto y nos dijo que un dolar y nos dio uno a probar... estaba muy rico y le dijimos que ok y metió cuatro trozos en una bolsa y nos pidió 80.000. Yo ya estaba sacando el dinero cuando reaccioné y les dije que no, que 25.000, y en ese momento una señora que estaba con la mujer, una vieja, metió la mano entre las mías y cogió del fajo de billetes con el que yo me estaba peleando el billete más grande, uno de 500.000, se lo pasó a la otra y la otra levantó el mantel de la mesa y lo guardó dentro. Todo esto pasó en un segundo no me dio tiempo a reaccionar pero sabía donde estaba el billete. Me puse como una fiera, levanté el mantel y cogí mi billete y les chillé y de repente estábamos rodeados de gente chillando. Mucha tensión. El problema es que antes de coger el billete de 500.000 ya les había dado algo ya no sé ni cuanto, porque si no les hubiera pagado nada les hubiera tirado la fruta al suelo y me habría ido. 

- Lección primera: no se coge nada hasta no estar seguro de cuánto cuesta
- Lección segunda: no se saca la pasta alegremente y menos si tienes un burruño de billetes grandes y pequeños.

Bueno, nos llevamos nuestra fruta picante, que no me gustó mucho, y un cabreo de los buenos, y entramos al templo de la literatura.

*** todo esto lo he escrito junto a la puerta de embarque y lo tengo que dejar para montarme en el avión a Phu Quoc. Ahora mismo sigo escribiendo.

Ya estamos en el avión, es flipante porque sale, a modo de refrigeración, ambientador, vapor de agua por todos los recovecos del avión, por las paredes, el techo, detrás de los compartimentos para las maletas, pero sigo con la historia.

Entramos en el templo de la literatura y allí había muchos chicos jóvenes con el traje de graduación. Una chica nos pidió hacerse una foto con nosotros y yo cogí mi cámara, se la di a un señor que había por allí, y le dije a sus compañeros que se pusieran con nosotros y nos hicimos varias fotos, el que tenía mi cámara sacó tres o cuatro pero por allí había mucha gente, algunos se fueron uniendo a la foto y otros nos fotografiaron a todos. Fue un momento curioso y relajante tras el mal rato con las timadoras de la fruta picante.
 
 
 
El templo de la literatura es un must do en una visita turística a Hanoi porque es un lugar muy bonito y pintoresco pero además es parte importante de la historia del país. Escribo de memoria así que quizá tenga que revisar y corregir datos... 

El templo de la literatura comenzó siendo un monumento tributo a Confucio, un sabio de origen chino que promulgó la cultura y que consiguió extender comportamientos y costumbres basados en principios morales y justicia, consiguiendo que mejorara la calidad de vida de los pueblos de la China feudal de aquella época. Me siento obligado a investigar un poco más sobre Confucio en cuanto tenga ocasión. El templo se creó en el siglo XX creo que poco después de declarar a Hanoi capital de Vietnam. En la parte de arriba del edificio del fondo hay tres estatuas de tres reyes, no recuerdo los nombres pero sí algunos datos, el primero afianzó el país, quizá fuera el mismo que traslado la capital, el segundo, hijo del primero, comenzó a gobernar con 7 años y fue un gran gobernante, inteligente, estudioso, hábil en las artes y las ciencias y quien promovió la cultura entre la sociedad creando la universidad de Vietnam. Se pueden ver ejemplos de exámenes de hace más de 1000 años y títulos y doctorados de medicina firmados por el propio rey. El tercer rey, si no recuerdo mal, es del siglo XIV y destaca por ser el primer rey en sacarse un título universitario.
 
 
 

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