jueves, 25 de abril de 2013

Cuba: diario de viaje (día 5)

-- 27 de marzo de 2013 --
(Escribe Juan) 

La alarma sonó varias veces hasta que conseguimos levantarnos. Nos vestimos y nos tomamos el café en la habitación mientras recogíamos todo y nos montamos en el cochea las 6.10 de la mañana. 

Salimos de Viñales recto, por inercia, por el mismo camino del día anterior y durante 26 kilómetros nos fuimos cruzando con casi de todo, gente andando, camiones, bicicletas, todo totalmente a oscuras y en la primera gasolinera que vimos, que pensábamos que era la de Pinar del Río, nos paramos. No era Pinar del Río, estábamos en Pons y para llegar a Pinar del Río nos quedaba desde allí, un buen tramo de carretera “mala, mala”. Total que seguimos las indicaciones y fuimos por una carretera llena de gente andando a oscuras hasta que, ya amaneciendo, llegamos a Pinar del Río. Allí preguntamos a una mujer por la calle y sin darnos mucha cuenta de cómo, cogimos la autopista A1 en dirección La Habana. Teníamos una preocupación porque la gasolina del coche es “especial” debe ser 94 octanos y en Pons sólo tenían de 90 y, por si las moscas, habíamos echado solo 5 CUC. El caso es que en nuestro mapa aparecía una gasolinera en Pinar de Río pero no la hemos encontrado y la siguiente gasolinera está a unos 100 kilómetros por la autopista. 

Cuando pensábamos que la gasolinera no existía apareció en el sentido contrario de la autopista, pero como allí todo el mundo lo hacía, nos dimos la vuelta por la mediana para entrar y hemos llenado el depósito. Ha tardado 15 segundos en llegar un lugareño a vendernos cacahuete (maní) prensado. Pese a que no le hemos comprado nada (yo le he dicho que tenía puros, habanos, cohiba, 10 por 20CUC…) nos ha recomendado un puestecillo de café ‘especial, criollo’ un café por un peso cubano (1 CUC = 24 pesos cubanos) el café estaba muy rico. Nos lo hemos tomado después de habernos hecho unos bocadillos de tomate y queso. 

Seguimos por la autopista, rodeando La Habana, hasta la A2. En un semáforo en la Habana, a las afueras, un cubano ha empezado a decir “before nosequé escuela de beisbol” y Juan que se acababa de despertar le ha ladrado que no queríamos ir a ningún sitio y que nos dejara en paz. Después de eso nos hemos perdido y hemos tenido que dar la vuelta, era un lío y no estaba bien indicado. 

De las autopistas no he dicho nada pero hemos visto un camión dando marcha atrás, peatones cruzando, una carreta con bueyes, gente echando la siesta entre los arbustos de la mediana, grupos de gente haciendo autostop o esperando un transporte, coches abiertos/averiados y abandonados en el arcén, gente en bicicleta, cambios de sentido sobre el césped de la mediana, un camión dándose la vuelta en una de esos cambios de sentido, gente en bicicleta por el arcén en el mismo y en sentido contrario al de la marcha… en fin, hemos visto de todo. 

Y por fin hemos cogido la salida hacia Playa Larga y tras unos 30 o 40 kilómetros de carretera estrecha hemos llegado a nuestro destino. Hemos seguido según las indicaciones que traíamos para la casa que nos habían buscado Yudán y Yanelis, pero hemos parado en Casa Nereida a preguntar precios. Nos ha dicho 25 y le hemos contestado que 20… en seguida ha dicho que vale. Nos ha enseñado la habitación y la verdad es que nos ha gustado mucho y no hemos quedado también hemos negociado lo de la cena por 3 CUC cada uno… no le ha gustado mucho pero nos ha dicho que sí. Nosotros solo queremos unas tortillas o algo así, barato. 
Nos hemos puesto el bañador, hemos cogido las cosas y nos hemos ido a la playa, una playa larga muy bonita, de postal, con dos pelícanos , palmeras… y está vacía. Allí hemos vuelto a hacernos unos bocadillos de queso y hemos buceado, sobre todo Raúl y Belén. Mientras ellos buceaban ha pasado por la playa un viejo con su nieto Pepino con el que hemos hablado un rato, nos ha ofrecido unos cocos y nos ha pedido la voluntad. Luego nos ha estado contando que él fue uno de los guías de los tanques de la victoria, que ayudó (él y su hermano) a Fidel durante la batalla de Bahía Cochinos y en más batallas por la isla. Pese a que no hemos entendido todo lo que nos decía nos ha dejado atontados escuchándole durante un rato largo. Y ahora estamos tomando unas cervezas que hemos comprado en la tienda, a la de la casa no le ha hecho mucha gracia… estamos en su terraza tan agustito de cháchara.  
Al acabar esa cerveza nos montamos en el coche y decidimos ir hacia el este para ver la puesta de sol sobre la Bahía Cochinos. Ciertamente, fue una gran idea porque a unos 15 minutos encontramos una calita preciosa en la que nos paramos y desde donde vimos una puesta de sol espectacular. Resulta que en esa cala, justo enfrente, estaba la famosa Cueva de los Peces, un cenote que se comunica con el mar.




Tras la puesta de sol volvimos a la casa y Nelly nos tenía preparada una cena deliciosa, unos huevos duros con patatas, ensalada y arroz. Una larga sobremesa de conversaciones con Daniel, el marido de Nelly y a dormir. 
Pasamos algo de frío, dicen los lugareños que estos días ha hecho más río que en todo el invierno…

(Mañana será un gran día, bautizo de buceo en la cueva de los peces y gran sesión de esnorquel por la tarde... ¿te lo vas a perder?)


Ah! Se me olvidaba, Raúl y Belén hicieron una sesión de esnorquel en Playa Larga, la playa de las fotos de antes... Os dejo un par de fotos que hizo con su cámara sumergible.
(Si alguna vez veis éste pez no lo toquéis, es un Pez León y es muy venenoso)

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